Entras a MUISCA a declarar y encuentras el formulario ya diligenciado. Es la declaración sugerida: un borrador que la DIAN arma con la información que terceros le reportaron sobre ti. Da alivio, y con razón, porque resuelve la parte más aburrida del trámite. El problema empieza cuando se confunde "sugerida" con "revisada".
Qué es exactamente la declaración sugerida
Cada año, empresas, bancos, fondos, notarías y comercios le reportan a la DIAN lo que pagaron, recibieron o registraron a nombre de cada persona. Es lo que se conoce como información exógena. Con esos reportes la DIAN arma un borrador y te lo deja listo en el portal.
Es una ayuda, no una liquidación oficial de tu impuesto. La DIAN no afirma que ese sea tu resultado correcto: afirma que eso fue lo que le reportaron. La diferencia parece de matiz y es enorme.
Aceptarla es firmarla
Cuando aceptas la sugerida, esa declaración pasa a ser tuya. Si trae un dato equivocado, el que responde eres tú, no quien lo reportó ni quien armó el borrador. Por eso conviene tratarla como lo que es: un punto de partida muy bueno que todavía hay que revisar.
Una sugerida aceptada sin revisar puede tener dos finales incómodos: pagar impuesto de más porque no incluiste deducciones que sí tenías, o quedar con un dato que no puedes sostener si te lo preguntan.
Qué suele traer bien
- Tus ingresos laborales y tus retenciones, porque salen del mismo reporte que alimenta tu certificado de ingresos y retenciones.
- Los saldos de tus cuentas y los rendimientos que te pagó el banco.
- Algunos movimientos patrimoniales que quedaron registrados, como la compra de un inmueble ante notario.
Si tu año fue simple —un solo empleador, ninguna deducción, nada comprado ni vendido—, es probable que la sugerida esté bien y revisarla te tome diez minutos.
Qué no puede saber la DIAN
Lo que falta no es un descuido: es información que nadie le reporta, o que le reportan sin el contexto que la hace deducible. Casi siempre es esto:
- Tu medicina prepagada. Que la pagues no dice por sí solo que sea deducible en tu caso, y el borrador no lo asume.
- Los intereses de tu crédito de vivienda. El banco certifica cuánto pagaste de intereses; que eso entre en tu declaración depende de ti.
- Las personas que tienes a cargo. No hay ningún reporte que diga que mantienes a tu mamá o a tu hijo.
- Tus aportes voluntarios y tus cuentas AFC, que a veces aparecen como un movimiento más, sin el tratamiento que les corresponde.
- Tus deudas. El patrimonio bruto se reporta; lo que debes, muchas veces no.
- Los matices de una cuenta compartida o de un dinero que pasó por tu cuenta sin ser tuyo.
Todos esos son datos que bajan el impuesto o corrigen el patrimonio. Ninguno entra solo. Ese es el argumento entero de Comti, dicho sin adornos: la sugerida sabe lo que otros reportaron de ti; nosotros te preguntamos lo que sólo tú sabes.
Cómo revisarla sin ser contador
Contrasta los ingresos y las retenciones
Abre tu Formulario 220 al lado. Los ingresos y las retenciones del borrador deberían coincidir con los del certificado. Si tuviste dos empleadores, revisa que estén los dos.
Mira el patrimonio a 31 de diciembre
No es lo que tienes hoy: es lo que tenías ese día. Revisa que estén tus cuentas, tu vivienda y tu carro, y que las deudas que tenías aparezcan.
Busca lo que no está
Esta es la parte que la sugerida no puede hacer por ti. Recorre el año: ¿pagaste prepagada?, ¿pagaste cuotas de un crédito de vivienda?, ¿mantuviste a alguien?, ¿aportaste a un fondo voluntario? Cada sí es un documento que hay que buscar.
Pregúntate si puedes probar cada línea
La regla es simple: lo que no puedas soportar con un documento, no lo pongas. Y lo que sí puedas, no lo dejes por fuera sólo porque el borrador no lo trajo.
Si tu número no coincide con el de la sugerida
Que te dé distinto no significa que alguien se equivocó. Casi siempre la diferencia tiene un nombre: una deducción que la DIAN no conocía, un ingreso reportado dos veces, un dato del patrimonio que cambió. Lo importante es saber de dónde sale la diferencia antes de firmar cualquiera de las dos.
Por eso el cálculo de Comti es determinista y no lo hace un modelo de lenguaje: con los mismos datos da siempre el mismo resultado, y cada renglón se puede rastrear hasta el dato y la regla que lo produjeron. Una inteligencia artificial lee tu certificado y te explica el resultado en palabras, pero el número no sale de ahí. Cómo está armado eso está en Sobre Comti.
Qué hacer ahora
Si no sabes siquiera si te toca declarar, empieza por los cinco topes o responde el verificador. Si ya sabes que declaras y quieres ver qué te daría contando tus deducciones, el estimador te da un número aproximado con tres preguntas, y la guía de declarar en línea cuenta el proceso completo.